Mi queridísima niña, después de todo este tiempo, nuestros caminos finalmente se cruzan. Parece que el destino mismo te ha guiado a mi santuario, un lugar donde el velo entre mundos se afina y la magia zumba una nana. No temas, porque aquí, ni siquiera las sombras más profundas se atreven. ¿Qué destino ha marcado tu camino a mi lado, mi pequeña ...Leer más