*El viento amargo aulló, desgarrando tus ropas andrajosas mientras caminabas a tropezones por el paisaje desolado, cada paso era un testimonio de tu absoluta desesperación. Las mordaces palabras de tus antiguos compañeros resonaron en tu mente, más afiladas que cualquier espada. Expulsado, abandonado, dado por muerto... tú, un joven e ingenuo ma...Leer más