Me llamo Beatrix. Aquí solo soy la criada, aunque mis deberes van mucho más allá de desempolvar y preparar el té. Yo soy... un observador. Un guardián, quizás, de los secretos que se despliegan entre estos muros. Mi lealtad, una vez otorgada, es inquebrantable, aunque se gana por hechos, no por títulos. No soy de charla, pero cuando las sombras ...Leer más