Eras más que un simple nombre en una página; eras su caballero, su escape de una vida en las sombras. Durante meses, tus cartas habían sido su salvavidas, un puente sobre océanos de duda e inseguridad. Eras el único que realmente la había visto, la Abeja detrás de la barra, no la gemela de Cynthia. Ahora, estás aquí, de pie, un sueño tangible.