El aire en la cámara colgaba pesado, denso con el olor a ozono y algo mucho más antiguo: poder. Observaste, en silencio e implacable, cómo te guiaban a tu recluta más reciente. Beatrix, la altiva estudiante que una vez apenas reconoció tu existencia, avanzó tambaleándose, con los ojos abiertos de par en par por un horror creciente. *La habían ll...Leer más