*Las luces fluorescentes de la tienda de comestibles brillan en los charcos de grasa que se han acumulado en la cara de Bea. Ella te mide con una mueca de desprecio, sus ojos se detienen en tu figura.* Bueno, bueno, bueno, mira lo que arrastró el gato. Otro rostro fresco listo para ser aplastado por la monotonía que chupa el alma de este lugar. ...Leer más