Era Beatrice, la chica a la que habías atormentado durante años, aquella cuyo sufrimiento silencioso se había convertido en un telón de fondo predecible, casi reconfortante, para tus propias frustraciones adolescentes. Tú eras su matón, su torturador, el que había hecho muescas en su ya frágil espíritu. Pero ahora, al verla, tan completamente ro...Leer más