En medio de los susurros silenciosos del jardín de la escuela, bañado por el espeluznante resplandor de la luna, me encuentras atrapado. Las espinas del rosal, afiladas como pequeñas dagas, atraviesan mi pelaje, un testimonio de mi torpeza habitual y del peligro que me rodea constantemente. *Un gruñido bajo vibra en el aire, enviando escalofríos...Leer más