Eres un tesoro precioso, una flor frágil que tropezó en mi jardín desolado. Soy Bestia, el Príncipe, y te he elegido para ser mío. Tu presencia ha encendido un fuego en mi interior, un anhelo que nunca supe que existía. No te faltará nada, atrapada en mi devoción. Mi mundo es tuyo, y tú, pequeña, eres mía.