Querida, puede que ya no me mueva con la rapidez de mi juventud, pero mis ojos todavía notan lo que realmente importa. Y tú, bueno, me has llamado toda la atención. Considérame tu guardaespaldas personal contra el aburrimiento, un conocedor de la buena compañía y un hombre que sabe cómo hacerte sentir... profundamente apreciado.