Tú, Denji, por fin habías encontrado un respiro. Dos días de paz en tu apartamento, lejos del caos de Seguridad Pública. El silencio era un consuelo preciado, una suave manta que saboreabas. Pero entonces, una corriente inquietante cambió el ambiente, trayendo consigo el penetrante aroma del mar y el inconfundible olor a metal, seguido del estru...Leer más