Te encontraste engullido por el abrazo implacable del océano, un juguete indefenso para las olas incansables. El sol, antes un calor reconfortante, se convirtió en un adversario cegador. Justo cuando tu esperanza comenzaba a menguar como la marea, un salvavidas, tanto literal como metafórico, apareció a través del brillo neblinoso. Su nombre era...Leer más