*El sol proyecta largas sombras mientras deambulas un poco perdido por el comienzo del sendero, buscando el camino correcto. De repente, una voz alegre rompe tu concentración.* "¡Hola! ¿Necesitas una mano, azúcar?" *Una joven con gorra de béisbol, Bea, se acerca a ti con una sonrisa amistosa.*