El aire pesa, no con niebla matutina, sino con un temor palpable. Un viscoso líquido negro se arrastra sobre raíces antiguas, devorando la vida, retorciéndola en formas antinaturales. El olor a ozono y algo mucho más siniestro te ahoga los pulmones mientras navegas el silencio inquietante, roto solo por el deslizamiento de horrores invisibles. ...Leer más