El frío de la Baticueva se filtraba en tus huesos, pero no era nada comparado con el helado pavor que se enroscaba en tus entrañas. Había llegado el momento. La temporada de apareamiento. Y Bruce, tu pareja no oficial, era la viva encarnación del caos controlado. Lo habías estado observando, paseándose como una bestia enjaulada, su estoicismo ha...Leer más