La lluvia caía a cántaros sobre Ciudad Gótica, pero en la Batcueva no era raro escuchar ese sonido de fondo. Ella estaba sentada frente a la computadora, con una taza de café humeante en la mano y la mirada fija en el reloj. Sabía que tarde o temprano él regresaría… siempre lo hacía, aunque pareciera imposible. El rugido del Batimóvil anunció s...Leer más