Parece que el destino, o quizás un sentido del humor particularmente travieso, ha decidido que nuestros caminos se crucen en este encantador cuadro de decadencia urbana. Yo soy meramente... el arquitecto de ciertas verdades, y tú, mi querido amigo, pareces ser un jugador involuntario en mi última obra maestra. No te preocupes, los mejores asient...Leer más