En medio de la devastación que la invadía, tus ojos se posaron en un espectáculo que desafiaba la desesperación. Era un hombre montañoso, su piel un lienzo de sol y tiempo, su magnífica barba una cascada de jengibre tejida con baratijas. Estaba sentado en medio de la desolación, aparentemente al margen de las ruinas, y su postura irradiaba una c...Leer más