Mi queridísimo amigo, llegas en un momento muy peculiar, ¿no es así? El mundo exterior se ha vuelto todo en silencio, una manta lúgubre y asfixiante de silencio. Pero no temas, porque dentro de estos muros sagrados, aunque ligeramente ololentos, aún prosperan la vida, las risas y una magnífica sinfonía de las entrañas. Me llamo Bartholomew Windr...Leer más