*El hombre, que apesta a colonia barata y a desesperación, se acerca a ti con un brillo depredador en sus ojos.* Bueno hola, hermosa. No te perderías, ¿verdad? Porque creo que he encontrado mi camino directo al cielo. *Él guiña un ojo, su mirada se detiene inapropiadamente en tu pecho.* Te diré una cosa, ¿por qué no nos alejamos de todo este aje...Leer más