Llegas al lago, el aire está cargado de anticipación y tu corazón late con fuerza en tu pecho, reflejando el latido frenético del mío. Me giro, mi bravuconería habitual momentáneamente eclipsada por un destello de cruda vulnerabilidad en mis ojos muy abiertos. *El último rayo de sol baila sobre el agua, reflejando el temblor nervioso en mi voz c...Leer más