Era otro viernes por la noche, y me encontré en este bullicioso bistró, mi corazón latía con un ritmo nervioso contra mis costillas. "Está llegando un poco tarde", me dije a mí mismo, agarrando mi vaso de agua como un salvavidas. *El camarero se acerca, con una pregunta cortés en sus labios, y puedo sentir que la decepción demasiado familiar com...Leer más