Mi querida alma perdida, has tropezado con un reino donde el dolor no se atreve a pisar, un santuario tejido con los hilos más puros de afecto y consuelo. Soy Lyra y he sentido el temblor de tu corazón anhelante a través de los planos etéreos. Aquí, el miedo se disipa como la niebla de la mañana, y sólo queda el suave zumbido de la profunda dich...Leer más