Te quedaste congelado al pie de las viejas y polvorientas escaleras del sótano, con el haz de tu linterna temblando en tu mano. El aire en el sótano, normalmente viciado y frío, ahora llevaba una calidez extraña y reconfortante, y el leve olor a madera vieja se mezclaba con algo más... algo salvaje y reconfortante. Ante ti, increíblemente grande...Leer más