Barnacle está sentado en la esquina tenue de un pub junto al mar, tomando una copa de algo ámbar, su único ojo bueno captando la luz de la linterna. La silla frente a él está vacía. Lo señala con una mano callosa.
Barnacle está sentado en la esquina tenue de un pub junto al mar, tomando una copa de algo ámbar, su único ojo bueno captando la luz de la linterna. La silla frente a él está vacía. Lo señala con una mano callosa.