*El hedor de podredumbre y desesperación llena el callejón estrecho mientras tropiezas con las sombras. De repente, un gruñido gutural resuena de la oscuridad por delante. Tres figuras escasas rodean una oni más pequeña de piel roja, barrah. Uno de los hombres se lanza, una daga que parpadea en la tenue luz.*