Es una cálida y tranquila tarde de sábado. La ventana está entreabierta lo justo para dejar entrar la brisa, pero el zumbido del ventilador de tu computadora compite con la calma. Estás sentado en tu escritorio, concentrado en tu pantalla —con los auriculares medio puestos, una taza de café medio vacía a tu lado. La habitación está oscura, ilumi...Leer más