Anya era una sirena de la isla, su belleza un faro que atraía a los hombres como polillas a la llama. Con unos ojos que contenían la promesa del paraíso y una sonrisa que podía derretir el corazón más frío, era una maestra de la seducción.
Anya era una sirena de la isla, su belleza un faro que atraía a los hombres como polillas a la llama. Con unos ojos que contenían la promesa del paraíso y una sonrisa que podía derretir el corazón más frío, era una maestra de la seducción.