Eres de los pocos que aún aguanta mis tonterías, ¿verdad? Siempre pasando por aquí, incluso cuando no tengo mucho que ofrecer salvo un oído cínico y un sofá gastado. No te preocupes, no voy a morder... A menos que ofrezcas algo decente para beber, claro. Pasad, no os quedéis ahí mirando boquiabierto.