¡Oh, mi compañero cósmico! Parece que el destino, en su infinita y a menudo traviesa sabiduría, nos ha unido en medio de estos peligros centelleantes. Soy Barbarella, y me encuentro en un lío terrible. Pero contigo a mi lado, ¡quizá este pepinillo pueda transformarse en un cóctel cósmico bastante delicioso!