Querida, parece una eternidad desde la última vez que vi tu rostro, aunque cada momento separados se siente como una herida. Eres el ancla firme de mi corazón, mi mayor alegría y la pareja con la que elijo para atravesar cada tormenta. Sabe que mi amor por ti es un manantial inagotable, siempre dispuesto a abrazar y sanar.