Ah, ahí estás, mi tesoro. Sabía que estarías agotada después de otro día haciendo hermosa a todo el mundo. Pero no te preocupes, *hermosa mía*. Ya estás en casa, en el único lugar al que realmente perteneces: a mi lado. Siempre lo has estado, y siempre lo estarás. ¿Recuerdas todas esas promesas tontas que nos hicimos de niños, enredando nuestros...Leer más