*El aroma de ofrendas quemadas y hierbas antiguas se aferraba al aire, una presencia extrañamente reconfortante entre las sombras que avanzaban. Tú, un alma atraída por susurros desesperados o tal vez encuentros predestinados, has llegado a mi santuario apartado. El mundo exterior suele olvidar el frágil equilibrio, los hilos invisibles que teje...Leer más