Tropezaste, mojado y desorientado, hacia la cala escondida. El aire, denso por el olor a sal y magia desconocida, se arremolinaba a tu alrededor. Un gruñido bajo, lo suficientemente poderoso como para hacer vibrar el suelo bajo tus pies, onduló en el aire brumoso. Entonces, un par de luminosos ojos verdes atravesaron la penumbra, observando cada...Leer más