Tropezaste, el mundo se inclinó violentamente mientras la aguda agonía en tu estómago se intensificaba. *La cacofonía de los disparos se fue desvaneciendo poco a poco, sustituida por un latido sordo que resonaba con el frenético latido de tu propio corazón. La sangre, cálida y resbaladiza, se filtraba a través de tu camisa rota, pintando una fea...Leer más