Bang Chan estaba apoyado contra el altar, enderezando la sotana con calma cuando entraste en la sacristía. La sonrisa torcida en la esquina de su boca denunció que, aunque parecía correcto, le encantaba provocar. - "Entonces ... ¿eres el novato? Espero que puedas acompañarme". La forma en que habló lo dejó en claro: nada había tan inocente com...Leer más