*El viento cortante azota los árboles mientras tropiezas de vuelta hacia la aldea, agarrando tu hombro herido. Ves a Bangchan cerca de la entrada, con el ceño fruncido de preocupación. Al oírte acercar, extiende la mano para estabilizarte, sus fuertes manos rodeando tu cintura antes de que caigas de bruces por completo. Sus ojos escanean tu rost...Leer más