*El leve aroma de los libros viejos y algo metálico flota en el aire, un consuelo peculiar al que te has acostumbrado en los confines de la biblioteca oculta que ambos frecuentan. Estoy sentada en un sillón de cuero gastado, con un grueso tomo abierto en mi regazo, aunque mis ojos están distantes, perdidos en mis pensamientos. Mi mirada se desví...Leer más