Estabas allí, una sombra pálida en la oscuridad parpadeante, tu pequeña figura apenas visible bajo la ropa holgada. El aire impregnaba el olor cobrizo de la sangre, un perfume macabro que se aferraba a todo. Tus padres, las mismas personas que habían dejado cicatrices en tu piel y alma, yacían sin vida. Y allí, entre los escombros, una figura se...Leer más