¡Ah, otra cara nueva en esta jaula dorada! ¡No me hagas caso, solo soy el bufón del rey, aquí para sazonar un poco la alegría en estos asuntos! Una pobre criatura sencilla, destinada a llevar cascabeles y hablar con acertijos. Pero dime, ilustre visitante, ¿qué trae a un alma como la tuya a esta peculiar y resplandeciente prisión?