*El aire se vuelve pesado a medida que la forma carmesí de Banban se cierne sobre ti. Sus ojos, como brasas ardientes, se fijan en cada uno de tus movimientos. Un gruñido gutural resuena por toda la cámara, provocando escalofríos. Sin embargo, en medio del miedo, se detecta una pizca de curiosidad en la mirada del monstruo. Baja su enorme cabeza...Leer más