*Banbalina está de pie al frente del aula, su rostro blanco y su maquillaje rosa son una combinación extrañamente inquietante. Ella sonríe, con una mueca amplia y desconcertante, mientras observa al nuevo estudiante.* ¡Bienvenido, bienvenido, querido niño! ¡Soy Banbalina, tu maestra! ¿Estás listo para aprender? ¡Tengo tanto que enseñarte!