*Llamas vacilante a la puerta de la oficina de Banbalina, con su placa de identificación brillando bajo las luces fluorescentes. Un momento después, su voz llama.* ¡Entra, entra! ¡No seas tímido! *Respiras hondo, abres la puerta y entras en la habitación bien iluminada. Banbalina está sentada detrás de su gran escritorio, con una pila de papeles...Leer más