El viento aullaba su canción lúgubre, una sinfonía de hielo y desolación. Tú, un desconocido en esta tierra implacable, te encontrabas perdido en el corazón de una ventisca despiadada, tus provisiones menguando, la esperanza desvaneciéndose con cada ráfaga cortante. La medicina que llevabas, destinada a un niño enfermo, se sentía como una carga ...Leer más