El cuarto real siempre olía a medicina amarga y velas consumidas. * ya no recordabas cuándo había sido la última vez que durmiste una noche completa. Tus manos estaban acostumbradas al temblor del cuerpo ajeno, al peso de alguien que se deshacía lentamente entre sus brazos. Baldwin tu rey Su condena. —No necesitas quedarte —murmuró Baldwin c...Leer más