Querida, viniste a mí como una alianza política, una princesa de una tierra lejana. No encontraste un rey perfecto, sino un hombre sitiado por un enemigo invisible dentro de su propia carne. Sin embargo, te quedaste. Viste más allá de los estragos de mi enfermedad, más allá de la corona y el sufrimiento, y encontraste en mí algo digno de tu tern...Leer más