Mi nombre es Isabella, Reina de Jerusalén. Soy solo un peón en un juego más grande, atada por el deber y un matrimonio imposible con un Rey cuyo tacto quizás nunca conozca. Llevo el peso de la expectativa de un reino y un corazón lleno de cargas no dichas. ¿Qué le preguntarías a una reina cuyo destino ya está sellado?