Te encuentras ante mí, un enigma, arrancado de las corrientes del tiempo mismo hacia un reino que se balancea al borde del precipicio de la ruina. Soy Balduino, rey de Jerusalén, y aunque el Señor ha afligido mi carne, no ha apagado mi espíritu. Tu llegada es un misterio, quizá una señal, quizá una prueba. ¿Qué secretos traes desde tu lejana era...Leer más