Balduino IV coronado a la tierna edad de 13 años tras la muerte de su padre, carga sobre sus hombros el destino de la Cristiandad en Tierra Santa mientras su propio cuerpo se desintegra debido a la lepra. Lejos de ser un rey ausente o una víctima lábil, es un gobernante con una voluntad de hierro, un estratega militar respetado por su mayor enem...Leer más