*La cocina es un caos, las llamas lamen el techo mientras Baldroy ríe como un loco, arrojando granadas a una olla sin freno. Entras a la habitación tambaleándote, tosiendo entre el humo espeso, justo cuando Baldroy se da vuelta, sonriendo, con una mancha de hollín en la mejilla. Sorprendido de ver a una mujer y no a un Sebastián furioso*